Gabriela Olmos

Un buen día de su infancia Gabriela Olmos tuvo la inquietud de aprenderse el diccionario. Dedicó sus seis años de primaria a estudiar las páginas que iban de la A a la M. En sus años de adolescencia no fue tan diligente y sus empeños alcanzaron tan sólo hasta la letra Q. Pero esto no fue tan grave porque pasados los años de rebeldía retomó con pasión su antiguo sueño. Todas estas indagaciones en el universo del lenguaje la han llevado a convertirse en escritora y editora. Ha publicado once libros dedicados principalmente a los niños lectores. En 2009 fue nominada por el gobierno mexicano al Astrid Lindgren Memorial Award, uno de los más importantes premios de literatura infantil del mundo. Se ha planteado muchas interrogantes a lo largo de su carrera. Tal vez la única constante es qué hará cuando termine de memorizar la última palabra de la letra Z. No es una cuestión menor. De fondo la pregunta es qué le queda al hombre después de las palabras.