William Mayer y la creación del Comité Central

Basado en el Libro de Roberto Mayer, William (Willie) Mayer. Vida, viajes y servicio en el siglo XX mexicano, México, Editorial 17, serie Habitaciones, volumen cero, 2016.  

Por: Dra. Alicia Gojman de Backal

El 9 de noviembre de 1938 se fundó el Comité Central Israelita de México (ccim). 27 personas firmaron el Acta Constitutiva, cada una representando a una organización judía. El único que no pudo firmar fue William Mayer, judío de origen inglés que había llegado de Londres y no representaba a ningún grupo. La idea de formar este comité que centralizara todas las actividades de los diversos sectores comunitarios fue de Willie, como le llamaban sus amigos. ¿Quién era este personaje y cómo se distinguió entre sus correligionarios? ¿Por qué se sabe tan poco de él?

William Mayer nació en Hampstead, un suburbio de Londres en el año de 1887. Tanto Gustav como Bertha eran de origen judío-alemán. Él, de Wiesbaden y ella de Manheim. Ambos se conocieron en Londres, donde contrajeron matrimonio. Ahí nacieron sus hijos William y Elsie.

Cuando Willie tenía 6 años, su padre viajó a América para buscar fortuna. Al no regresar por su esposa, sus suegros le sugirieron que se quedara en México, se llevara a su familia y se dedicara a comprar tabaco, ya que ellos tenían una fábrica de puros en Alemania. Fue así como la familia llegó a fabricar puros en la ciudad de Orizaba. Gustav llegó a tener tres fábricas bajo el nombre de “Gustav Mayer y Compañía”.

La familia llegó a México en 1899. Bertha tuvo que deshacer su casa y despedirse de sus padres en Alemania, llevando consigo a sus dos hijos, William y Elsie.

Desde entonces nuestro personaje empezó a escribir un diario, en el que describió toda su travesía en el mar hasta ver la Estatua de la Libertad, en Nueva York. Comenta que de ahí se fueron hacia Laredo para llegar a México en tren, donde los esperaba su padre, al cual no habían visto durante 7 largos años.  

Arribaron a la capital el 10 de septiembre, unos días antes de que se celebraran las fiestas de la Independencia. Se hospedaron en el Hotel Iturbide en el Centro Histórico. En dicho hotel ya tenían su tienda de artesanías mexicanas los hermanos Kalb. Comieron en el restaurant del hotel, que también manejaba un correligionario.

Visitaron la ciudad, el centro, la Catedral, la Alameda y el Castillo de Chapultepec, para viajar al otro día de nuevo en tren a Orizaba. Ahí se hospedaron en casa de una señora de nombre Hirsch, ya que la casa de su padre aún no estaba amueblada.

Después de permanecer en México durante ocho meses, Willie fue enviado por sus padres a Londres, a estudiar. Tenía trece años. Nos cuenta que primero fue a Cuba, donde se percató de que todavía ondeaba la bandera americana y se enteró del hundimiento del barco Maine, que motivó la guerra con España. De ahí siguió hacia Nueva York, donde pasó varios días hasta poder embarcar hacia Europa.

William celebró su Bar Mitzvá en Londres el 27 de diciembre de 1900. Allí aprendió a leer en hebreo y recitar su parashá. Lo acompañó su familia, ya que sus padres no estuvieron con él porque significaba mucho gasto.

Las vacaciones de verano las pasaba con sus abuelos y tíos en Alemania. Estudió en Londres tres años y cuando cumplió los 16 decidió seguir la carrera de ingeniería eléctrica.

Sin embargo, era importante que pudiera ganarse la vida con su profesión. Y cuando su madre le escribió que juzgara si estaba aprovechando sus estudios para poder vivir de ello y que, si era ese el caso, ella estaba dispuesta a vender sus joyas para apoyarlo, Willie pensó seriamente y decidió volver a México en 1905, no sin antes haber estudiado español y taquigrafía, ya que conocía muy bien el latín.

Ya había nacido su hermana Anita y un hermanito que murió poco después. Era un muchacho muy inteligente, aficionado además a la fotografía, el cultivo de orquídeas y leer libros antiguos de historia, sobre todo aquellos escritos por viajeros en México.

Desde su estancia en Londres leía diarios como el Manchester Guardian y en México los principales periódicos y revistas, entre ellos Time y Tiempo.

Willie empezaba a acostumbrarse a la vida de provincia, pero tenía que ganarse la vida y ayudar a su padre. Su educación siempre fue muy rígida, a veces hasta difícil y penosa.

A los pocos meses de haber llegado se fue a la capital, donde trabajó como office boy en el United States Banking Corporation; después, en 1907, en la oficina que su padre estableció en la ciudad.

Además de atender su puesto en el banco su padre le encargaba constantemente que se ocupara de cobrar a los clientes morosos o que recogiera una paca de tabaco y la embarcara para un cliente en el interior de la república.

Cuando Gustav abrió la oficina, le ofreció que fuera su secretario y atendiera a los clientes, llevara los libros y manejara dinero en efectivo, así como hacer los depósitos en el banco. El salario no era mejor que en el banco y su padre le dijo que si su trabajo valía la pena, con el tiempo le pagaría más. Este es un claro ejemplo de la rigidez con la cual fue educado Willie, muy al estilo de los judíos alemanes.

Nos maravilla entonces leer un artículo que escribió para los rotarios, titulado México, en 1906. En él describe cómo era entonces la ciudad: sus calles, sus plazas, los coches de caballos de alquiler porque los automóviles eran muy caros; los mejores restaurantes, como el “Salón Raté”, porque se encontraba en la “calle de las ratas”, hoy prolongación de Bolívar. Las bandas de música llamadas “los zapadores” que tocaban en el Bosque de Chapultepec ante un público muy burgués. Las corridas de toros en el Hipódromo de Peralvillo y muchas cosas más, como la construcción del Teatro Nacional, hoy Palacio de Bellas Artes. Habla del costo de la vida, comentando que una cerveza valía 25 centavos y un vasito de tequila 10 centavos.

Ya para entonces empezaban a llegar judíos de Siria, Alepo, Damasco y algunos de Europa, del Imperio Otomano y de los Estados Unidos. No se conocían entre sí, ni crearon instituciones. Algunos llegaron para quedarse, pero la mayoría deseaba ir a los Estados Unidos.

Después de vivir dos años en la ciudad, Willie volvió a Orizaba. Allí, eran la única familia judía. Entonces empezó a trabajar con su padre y conocer el cultivo del tabaco, hasta convertirse en cosechero y en un verdadero conocedor. Llegó a tener su propia vega llamada “La Rica Hoja”.

Gracias a su diario sabemos de su vida, de su matrimonio y de sus viajes por toda la república y el mundo. Viajó a Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Holanda y Bélgica para vender tabaco mexicano con mucho éxito.

Willie nos narra su conocimiento de la política del país, cómo se desató la Revolución y como la División del Norte, cuyo jefe era el general Francisco Villa, dominaba los estados de Chihuahua y Durango.

¡Cuántos personajes conoció en esos años en que se dedicó a ser agente viajero! Nos comenta que en Chihuahua se formó una pequeña comunidad judía de origen alemán. En 1867, Heineman Nordwald junto con Moses Amber, fundaron una tienda donde se vendía de todo. El negocio prosperó hasta convertirse en una mueblería en la calle más céntrica de la ciudad. Se llamó “H. Nordwald y Compañía”.

Ahí llegaron otros correligionarios, como el señor Lewy, que se regresó a Europa a traer una novia. Ella era Betty Baumann quien, al regresar a Chihuahua después de su luna de miel, tuvo en París dos hijos, Rosi Ester y Bruno.

Rosi creció en Chihuahua y conoció a Willie cuando viajaba de Ciudad Juárez a vender sus puros a diferentes ciudades del norte del país.

Fue en esos años de la Revolución y los tiempos difíciles en el país, cuando Willie pasaba largas temporadas en El Paso, Texas, para desde ahí recorrer el norte y ver a su clientela. Asistía al templo Monte Sinaí, donde oficiaba el rabino Zielonka, y ahí conoció a muchas personas de la comunidad, como por ejemplo a miembros de las familias Fishbein, Wisbrun, Meyer, Blumenthal, Krakauer, Gold y Norwald, entre otros.

Conoció también a la que sería su esposa, Rosi Norwlad, con la que se casó en Chihuahua el 7 de abril de 1918. La ceremonia la llevó a cabo su tío Heineman, porque el rabino Zielonka, quien preparó la ketuba, tuvo temor de ir a Chihuahua por el movimiento revolucionario.

Zielonka ya había logrado que los judíos de la Ciudad de México se unieran en una sola comunidad en el año de 1912 bajo el nombre de Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí, la cual fue nombrada por el templo que en El Paso, Texas, lideraba el rabino.

Había poco contacto con los judíos de Chihuahua. Muchos eran residentes temporales pues cuando se acercaba el general Villa con sus tropas a la ciudad, muchas mujeres tomaban el tren y se iban a refugiar a El Paso.

Willie y Rosi invitaron a la familia a su boda. Su madre y sus hermanas, Elsie y Anita, fueron a Chihuahua para conocer a la familia y asistir a la boda. Gustav, su padre, no pudo ir por no abandonar la fábrica de puros. Solo le mandó una carta muy emotiva donde le daba consejos y le deseaba una vida feliz.

Los tiempos eran también difíciles en Europa debido a las penurias causadas por la Primera Guerra Mundial. Los alemanes se rindieron en 1918 y tuvieron que firmar el Pacto de Versalles. El 2 de septiembre de 1916, Willie contestó a una convocatoria de la prensa promovida por el cónsul británico en Orizaba, ofreciendo incorporarse a las fuerzas armadas británicas. La respuesta le llegó en agosto de 1918, agradeciéndole su patriótico ofrecimiento pero negando su aceptación por ser un hombre casado.

Nada nos comenta en su diario sobre la situación de los abuelos en Alemania y la familia. Estaba preocupado por su propia situación. Su relación con el rabino Zielonka perduró por muchos años. Probablemente fue él quien le habló de las reuniones difíciles llevadas a cabo en México para unir a todos los correligionarios, los cuales tenían distintas costumbres y tradiciones según su lugar de procedencia.

Willie y Rosi decidieron establecerse en Orizaba, donde trabajó como socio de su padre en la fábrica de puros. Ahí nacieron sus tres hijos: Beatrice Harriet en 1919, Leonard Maurice en 1922 y Robert Louis en 1927.

Además de ser muy activo administrando la fábrica, participó en las cámaras de comercio e industriales, llegando a ser presidente de ambas. Entró como miembro al Club Rotario y su labor destacó en la Comisión de Caminos, apoyando la construcción de la carretera Orizaba-Veracruz. Fue miembro de la British Society de Orizaba, del Casino Español y de la Asociación Deportiva.

En 1929 fue nombrado Cónsul Honorario de Gran Bretaña en Orizaba. Unos años antes, en 1925, Gustav decidió retirarse del negocio, viajó a Inglaterra y Alemania a saldar sus deudas y se mudó a la Ciudad de México junto con sus dos hijas. Se llevó una cantidad de dinero, descapitalizando a la empresa.

Con el crack del 29, Willie tuvo que hacer un viaje a Londres para vender la casa de su padre, lo cual casi terminó por arruinarlo. Fueron épocas muy difíciles para la familia. La madre de Rosi enviudó en ese año y se fue a Alemania a vivir con la abuela en una casa para ancianos. Regresó a Orizaba en 1932 y se quedó a vivir con la familia de Willie.

Dos años después, en 1934, Willie tuvo que abandonar definitivamente Orizaba y regresar a la Ciudad de México con su familia. Había perdido su negocio y los empleados le exigían su liquidación con tres meses de salario. Perdió todo lo que tenía.

Unos años antes, Willie había intentado crear una empresa productora de películas, que llamó Centro Cultural Cinematográfico. Había escrito dos guiones para películas, que registró en 1927 ante la Secretaría de Educación Pública: la primera se llamó Puño de hierro; la segunda, El tren fantasma.

Esta última se exhibió en varios cines de la capital que pertenecían a la familia Granat (Granat, Odeón, Trianon y Royal). No lo sabemos con exactitud, pero ello indica que quizá conoció a Jacobo Granat, el magnate judío de la cadena de cines y fundador de la Alianza Monte Sinaí.

Granat tuvo que salir de México en 1922 por problemas con sus socios, pero regresó en varias ocasiones entre 1927 y 1936. Para entonces, la alianza ya estaba dividida según los orígenes de sus miembros. En 1922 Nidjei Israel, en 1924 la comunidad sefaradí, en 1936 el sector de Maguen David.

Cuando Willie llegó a México ya no era una sola institución que representaba a todos los judíos, pertenecía al sector de Damasco. Cada sector había fundado sus propias sinagogas, cementerio, escuelas y diferentes instituciones.

Al llegar a la Ciudad de México, Willie puso una oficina donde, entre otros negocios, manejaba la exportación de tabaco en rama y esencia de lináloe, tenía venta de casimires ingleses, la materia prima para la fabricación de la cerveza. Además, mandaba maquilar puros en San Andrés Tuxtla, en Veracruz.

Hubo una gran cantidad de negocios y cambios en su economía, hasta que terminó estableciendo una fábrica de detergentes y productos similares, donde trabajaban con él sus hijos Leonardo y Roberto.

Su relación con la comunidad judía se inició con la invitación que le hizo el Dr. Sidney Ulfelder para ser miembro de la logia Bnai Brith, que se había vuelto a fundar en ese año de 1934. El Dr. Ulfelder había sido el partero en su nacimiento, pero su fama no era tan buena. Le pidió 100 pesos para iniciarlo en la logia y exigió que su esposa le diera en depósito unos bienes canadienses como garantía.

Ulfelder fue presidente durante dos años, pero fue muy criticado por el mal manejo que hizo de los fondos de la logia. En una reunión de 1935 donde participaron personajes como Max Shein, Harry Mazal, Alberto Isak y Miguel Palacci, entre otros, se discutió la necesidad de tener una persona de prestigio para dirigir a la colonia israelita de México, ya que eran muchas las instituciones creadas y no había unidad ni organización que las pudiera representar ante el gobierno. Buscaban un conciliador para resolver las divergencias que existían en la comunidad, que encausara a la juventud y diera un apoyo espiritual y moral a quien lo necesitara.

Willie empezó a preocuparse por esta situación y en una carta dirigida a sus colegas les sugería que trajeran al Dr. Silber, que había estado en México y que conocía muy bien esta situación. Consideraba que había que crear un organismo que ostentara la representación de todos los judíos ante las autoridades, aunque le preocupaba que fuera un extranjero porque sería antagónico y causaría más antisemitismo.

Willie sugería que se formara un grupo de personas que pudieran resolver los problemas de la comunidad ante el gobierno, pero estaba renuente a que tuviera un edificio propio ya que podía suceder lo que ya pasaba en Alemania con el nacionalsocialismo. La necesidad de crear esta institución fue muy importante, al grado que en 1936 apareció en un boletín de la Logia Espinoza de Bnai Brith un anunció en el cual se informaba de la creación del Comité Central Israelita de México, integrado por ocho miembros prominentes, donde Bnai Brith estuvo representada.

Fue el primer intento de crear esta organización, pero en realidad duró muy poco tiempo por diferencias entre sus integrantes. Willie se enteró de la situación de los judíos en Europa escuchando una conferencia del Dr. Zuckerman en mayo de 1936. En ella manifestaba que la solución era el sionismo y que se estableciera el Estado en Palestina.

Con ello, Willie se concientizó de la urgencia de crear ese órgano en México que representara a toda la comunidad ante el gobierno. Entonces decidió escribirle al rabino Martín Zielonka para comentarle la situación en México y el problema del antisemitismo: le manifestaba la posición del gobierno y le pedía consejo, ya que era urgente tener un órgano representativo ante el gobierno porque habían aparecido organismos pro-nazis muy peligrosos.

Willie le comentó a Zielonka que era necesario, tener “un líder de influencia y prestigio que actuara como cabeza de la comunidad judía, y esa persona debía tener cualidades especiales de sinceridad, perseverancia, magnetismo, energía y diplomacia, y de ser posible, poseer un español fluido y un conocimiento de América latina”.

Por otro lado, le dijo que se debían unir todos los miembros de tantas organizaciones judías dedicadas a diversas actividades: religiosas, culturales, de caridad, educativas, políticas y sociales, ya que por la misma situación de la comunidad, que aún luchaba por salir adelante económicamente, esas instituciones se manejaban de forma desordenada; además, y por el hecho de que los inmigrantes llegaron de lugares tan diferentes, había muy poca cohesión entre ellos.

Willie le sugirió a Zielonka que la Bnei Brith, con su ganado prestigio, podía actuar como enlace de las diversas instituciones. Willie era consciente de que el idioma significaba un problema de comunicación.

Zielonka le responde a Willie en una carta de 1937. En ella le reconoce sus conocimientos sobre la comunidad y el hecho de que todavía había muchas personas que no se identificaban como judíos. Le sugiere que trate de crear esa institución tan necesaria para toda la comunidad.

Primero le recomendó al rabino Gamze, que había trabajado en la Bnai Brith en México en los primeros años y hablaba bien el español. Zielonka también le comentó que, si lo necesitaban, vendría a México.

El Comité Central se formó el 9 de noviembre de 1938, la Noche de los Cristales Rotos. Willie hizo un artículo para el World Jewish Congress explicando cómo se formó la institución.

En su diario nos enteramos de que el Dr. Stephen Wise estaba pendiente de México y deseaba que se formara pronto un organismo representativo de los judíos mexicanos.

El Dr. Wise ya le había escrito a un pequeño grupo de judíos de la Ciudad de México para pedirles que se estableciera aquí un corresponsal del Congreso Judío Mundial.

Había entonces 12 mil judíos en el país, los cuales tenían aproximadamente 30 instituciones. Estos le comentaron al rabino Wise que mientras no hubiera una organización que los representara a todos, no podían afiliarse al Congreso.

La comunidad tenía entonces dos problemas, que nos describe Willie. Primero, que estaban llegando al país refugiados que huían de Hitler, muchos con visas vencidas y sin dinero para salir adelante: por eso se había formado un Comité de Refugiados. El otro problema era el antisemitismo que estaba surgiendo y avanzando rápidamente, inspirado por los nazis, que estaban infiltrados en toda la república.

Willie nos da una idea de las reuniones que se dieron en esos días y la lista de personas que fueron llamadas para poder organizar el comité. Los nombres se encuentran en su archivo y notamos la gran importancia que se le dio a este asunto.

Era urgente solucionar el problema y poner a personas capaces que pudieran dirigir esta institución. Se fundó, por fin, el Comité Central Israelita de México (ccim), y se eligió para formar parte de su Mesa Directiva a personas de diferentes grupos en asamblea abierta. A cada grupo se le permitió un número fijo de miembros para el Consejo, en proporción al número de sus integrantes.

Los ashkenazitas, que eran mayoría, obtuvieron diez miembros; tres los sefarditas; dos de habla alemana; dos de los árabes; uno de los húngaros; uno de los franceses; uno de Alepo y uno de habla inglesa. En total: 21 personas de 27 organizaciones judías. El inglés, por supuesto, fue William Mayer.

Por su composición, no fue sencillo que pudiera formar parte del Congreso Judío Mundial. Cuando Wise y Goldman visitaron México, Goldman confesó que las relaciones habían sido difíciles.

El hombre que más insistió en reunir a todos para esa primera Asamblea Constitutiva fue Mazal. Se habían reunido desde el 31 de enero de 1938 hasta lograr, en noviembre, su creación.

William Mayer en representación de los ingleses participó durante 10 años como miembro activo del Comité Central. Su gran sentido del deber y su obligación moral lo convirtieron en elemento indispensable para el desarrollo de las actividades durante esos años difíciles de la Segunda Guerra Mundial.

Su gran capacidad intelectual y su manejo del español y del inglés, sus conocimientos de la geografía y sus muchas relaciones fueron parte importante para desarrollar su tarea con gran éxito. Nunca dejó de asistir a una junta, las cuales inicialmente se llevaban a cabo semanalmente, pero con la guerra se convirtieron en reuniones diarias.

Cuando tenían que recibir a una personalidad como Wise o Goldman, Willie fue el que los hacía. Su correspondencia con el Dr. Wise es una parte muy importante de lo sucedido en esos años. Cuando llegaron a México los señores Knofmacher, Willie fue quién los atendió. Cuando el ccim buscó lugares para fundar colonizaciones donde poder recibir a los refugiados, él era enviado para estudiar junto con un agrónomo si el terreno era factible o no para ello. Como ejemplo está San Gregorio, en Coahuila, donde se percató de  que les habían vendido muy caro un terreno que no era fértil, no tenía agua y estaba lleno de piedras.

Una de sus actividades más destacadas fue el haber sido enviado en varias ocasiones a recibir a los exiliados que llegaban en barcos a Veracruz, hasta que dejaron de llegar.

Sus conocimientos del lugar y de tantas personas que había frecuentado durante sus viajes por la república le fueron muy valiosos para lograr sus metas.

Fue así como conoció al cónsul alemán en Veracruz, el señor Bettelman, al cual le solicitó su firma en los pasaportes de los refugiados, garantizando de esa forma que volverían a Alemania después de la guerra.

Bettelman estaba casado con una hermana de sus amigos, los Palazuelos. Lo habían llevado a Perote cuando México declaró la guerra al Eje y ellos consiguieron que saliera y se fuera a vivir a Puebla. Al igual, dieron refugio a muchos exiliados en sus propias casas, gracias a su gran relación con Willie.

Willie fue nombrado miembro de la Comisión de Antidifamación y cuando México congeló las cuentas de personas que eran consideradas ciudadanos de esos países, él se dedicó a gestionar en nombre del Comité Central que descongelara el gobierno los fondos de paisanos alemanes.

Época sumamente difícil para todos los directivos, pero sobre todo para William Mayer, que en uno de sus viajes a Veracruz trató de salvar a la hermana de su suegra que se encontraba en Noruega, pero le resultó imposible dado que los alemanes ya habían invadido el país y el barco nunca pudo zarpar.

Cuando el Comité debía dar un préstamo para alguna persona que quería traer familiares de Berlín, el que firmaba las letras era Willie.

En 1942 fue nombrado también delegado al Congreso Antifascista que organizó la Acción Democrática Internacional (ADI). Era una asociación que luchaba en contra del antisemitismo y que participaba en las juntas del Comité Central.

En una nota del 28 de julio de ese año, el Dr. Fastlicht informó en la junta que los dos hijos de William Mayer habían ingresado a las fuerzas armadas inglesas. Fue insólito y digno de un fuerte aplauso. El archivo guarda esa correspondencia tan valiosa, entre ellos y su padre.

La lucha en contra del nazifascismo creció en el país. adi publicaba un periódico, Libertad, que el ccim apoyaba económicamente. Realizaban mítines, peñas y debates a los cuales Willie siempre asistía.

En diciembre de 1942, después de muchas reuniones, el Dr. Fastlicht fue electo presidente del subcomité del Congreso Judío Mundial y el señor William Mayer, secretario general. Tanto el Comité de Antidifamacion como el del cjm tenían comisiones permanentes y a ambas pertenecía Willie.

Cuando Sikorsky y Retinger vinieron a México para tratar lo del rancho en Santa Rosa, Guanajuato, Mayer estuvo presente y reportó lo mal que Sikorsky habló sobre la comunidad judía de México.

En 1943 Suiza aceptó a 10 mil niños con la condición de que los gobiernos americanos los recibieran después de la guerra. Mayer se entrevistó con Carmen Otero Gama para saber la postura del gobierno al respecto. Informó en el ccim que era imposible que el presidente de la República los recibiera y que el tema no se podía tocar.

En ese año se creó también una Comisión Pro Hospital Judío. Ars Medici y Menorah pidieron al ccim que tomara las riendas de este asunto. Uno de los elegidos fue William Mayer y a través de sus archivos se sabe porqué fracasó el proyecto y porqué la comunidad perdió el terreno, que hoy es un parque en la Colonia Del Valle.

Willie fue encargado de formar un subcomité del ccim en Chihuahua. En 1944 representó al comité en la Conferencia Judía Mundial que se llevó a cabo en Nueva York.

Pudo presenciar con alegría el fin de la Segunda Guerra Mundial y, en 1948, la creación del Estado de Israel.

Su labor, según lo consideró él mismo, había concluido. Quizá ya estaba muy cansado. Por otro lado, descuidó mucho sus negocios, al grado que durante algunos meses tanto el ccim como la Bnai Brith tuvieron que asignarle un sueldo.

Su renuncia fue triste para él y la familia, ya que las líneas del trabajo siguieron por otros derroteros. El ccim nunca hizo un homenaje a sus miembros más activos en esos años, pocos lo recordaron y su vida tan interesante y tan importante para el desarrollo del ccim quedó en el olvido.

Que sea este artículo un homenaje a su memoria.