La melancolía se nutre de su propia impotencia. Pensar fuera del capitalismo: arte y espiritualidad

Impartido por Jean-Frédéric Chevallier

Nos lo repiten: no hay ningún problema, todo es posible. Hay una legislación para su caso. Si no, la vamos a inventar, usted será autorizado. Esta presión vuelve la vida más justa y más atenta. Sin embargo, no va sin “melancolía”…
Jean-François Lyotard, Moralidades posmodernas.

La melancolía se nutre de su propia impotencia. Basta con convertirle en impotencia generalizada y guardarse la posición del espíritu lúdico que lanza una mirada desencantada sobre un mundo donde la interpretación critica del sistema se ha vuelto un elemento del sistema mismo.
Jacques Rancière, Las desdichas del pensamiento critico

¿Habrá hoy otra cosa que el todo-dinero?

¿Tendemos al multiculturalismo real y alegre o a la uniformización de todos bajo un mismo patrón?

¿Por qué ahora lo que nos une (religare es tejer) es lo que nos diferencia?

¿En qué medida el arte esboza una mirada “espiritual” del mundo?

¿Qué lugar y qué papel para lo “artístico” y lo “religioso” en las sociedades contemporáneas?

Si limitamos el significado del adjetivo “político” a lo que concierne al cómo vivir juntos, se observa en la filosofía europea producida recientemente una “desilusión política”. Ya no se vislumbran tantas posibilidades de intervenir en la organización de este vivir juntos. Incluso la pertinencia de un pensar crítico se difumina. Pareciera que no servirá sino a fortalecer el sistema dominante.

Unos años antes, en la estela del pensamiento de Nietzsche y de los movimientos estudiantiles del 68, se esperaba de la muerte de las ideologías y del fin de los grandes macro-relatos generalizadores una desmultiplicación de las formas de existencia: si no había una Fórmula que imponer, única, con mayúscula, entonces había miles que inventar, con minúsculas y con constantes variaciones. Eso iba a permitir que el juego de la vida se volviera otra vez creativo.

Ahora bien, al leer ensayos filosóficos recientes (por ejemplo, los últimos de Jean-François Lyotard, otrora uno de los primeros pensadores de la “posmodernidad” como posibilidad de creación múltiple) se tiene la sensación de que sea lo que se haga, siempre la acción emprendida será finalmente usada por el sistema. Cual sea la pertinencia de la acción crítica, esa siempre será recuperada y aprovechada para consolidar lo que se pretendía criticar.

¿Por qué? Porque la contradicción es esa, tiene que ver con el diagnostico mismo: por un lado se apuesta a que ya no hay ideologías y, por otro, termina habiendo una todopoderosa: la que sostiene el capitalismo financiero. Hasta hace veinte años, se apostaba a la creación de espacios alternos a-ideológicos cuya multiplicación iba finalmente a reducir el peso del sistema mayoritario. A su vez, lo mayoritario se iba a convertir en minoría –el capitalismo como práctica se volvería una posibilidad dentro de otras–. Esta apuesta no se ha confirmado. Hay un error en la metodología: tal vez había un resto de dialéctica en la manera de enfrentar el capitalismo. Pensar en contra es todavía pensar con lo que se pretende demoler. Mientras lo que haría falta es pensar fuera de, desde otros terrenos.

De hecho, cuando los filósofos que manifiestan hoy cierta melancolía tratan de espiritualidad (Gianni Vattimo) o de arte (Jean-Luc Nancy), es notorio  el “entusiasmo” (Jean-François Lyotard) con el cual construyen su reflexión. En este contexto, llama la atención que numerosos libros del segundo (Nancy) sean publicados por una editorial católica (de izquierda). La precisión con la cual estos filósofos describen los procesos en curso (Jacques Rancière sobre la relación a-relacionada entre obra y espectador, Gilles Deleuze sobre la producción de terceros entre dos imágenes cinematográficas) muestra que existen en lo concreto, en la realidad pues, dispositivos radicalmente otros al reino capitalista.

¿Nuevos signos de esperanza? Por lo menos una invitación a reconsiderar el lugar reservado en nuestras sociedades a las artes o a la espiritualidad, entre otras.

El seminario transcurrirá en línea durante diez semanas. Los estudiantes deberán dedicar tiempo para leer los textos asignados para cada semana, participar regularmente –a lo largo de cada semana– en los foros de discusión con sus reflexiones personales y entablando un diálogo con el resto de los participantes y el tutor. Para cada tema, los estudiantes tendrán que escribir un breve texto, de una cuartilla, a partir de una pregunta que problematice las lecturas.

Programa:

1. Las expectativas anteriores: el fallo que alegró | 8 al 14 de octubre
– Jean-François Lyotard, “Capitalismo energúmeno” (1972) en Dispositivos pulsionales (1994).
– Gianni Vattimo, “Nihilismo y post-moderno en filosofía” (1985) en Fin de la modernidad (1985).
– Gianni Vattimo, “Secularización de la filosofía” (1989) en Ética de la interpretación (1989).
– Jean-Luc Nancy, “Como el desierto crece” (1993) en El Sentido del mundo (1993)

2. Actual diagnostico y melancolía | 15 al 21 de octubre
– Gilles Châtelet, “La noche Roja y Oro del Palacio” (1998) en Pensar y vivir como puercos (1998).
– Jean-François Lyotard, “Intimo es el terror” (1993) en Moralidades postmodernas (1993).
Jacques Rancière, “Las desdichas del pensamiento crítico” (2007) en El espectador emancipado (2008).

3. Espacio vacío, silencio | 22 al 28 de octubre
– Jean-François Lyotard, “Línea general” (1991) en Moralidades postmodernas (1993).
– Jean-Frédéric Chevallier, Matthieu Mével “Texto fuerte / texto débil” (2010) en Revista Colombiana de las Artes Escénicas n°4 (2010).
– Jean-Luc Nancy, “No me toques” (1984) en Noli me tangere (1985).

4. Espiritualidad y secularización | 29 de octubre al 11 de noviembre
– Gianni Vattimo, “El retorno y la filosofía”, “Herencia cristiana y nihilismo”, “Encarnación y secularización”, “Más allá de la violencia de la metafísica”, “La revelación continua”, “Cristianismo y modernidad”, “Demitologizar la moral”, “Demitologizar los dogmas” (1996) en Creer que se cree (1996).
– Gianni Vattimo, “Muerte o transfiguración de la religión” (1998) en Después de la cristiandad (2002)

5. Profundidad de la sensación | 12 al 18 de noviembre
– Gilles Deleuze, “Pintar las fuerzas”, “Parejas y trípticos”, “Nota: ¿Qué es un tríptico?” en Francis Bacon. Lógica de la sensación (2002).

6. Política de la percepción: un nuevo pacto estético | 19 de noviembre al 2 de diciembre
– Jacques Rancière, “Las paradojas del arte político” (2005) en El espectador emancipado (2008).
– Gilles Deleuze, “El pensamiento y el cine” (1985) en Cinema 2. La imagen-tiempo (1985).
– Jean-Frédéric Chevallier, “Teatro del presentar y resistencia al neoliberalismo” (2006) en Líneas de fuga n°20: El gesto teatral contemporáneo (2006).
– Hans-Thies Lehmann, extractos de El Teatro Postdramático (1999) en Coloquio Internacional sobre el gesto Teatral Contemporáneo (2004).

7. Vivir juntos entre minoridades | 3 al 9 de diciembre
– Jean-François Lyotard, “Misiva sobre la historia universal” (1984) en La postmodernidad explicada a los niños(1985).
– Gianni Vattimo, “Dios, el ornamento” (1996), “Cristianismo y conflictos culturales en Europa” (2002), “El mensaje cristiano y la disolución de la metafísica” (2000) en Después de la cristianidad (2002).
– Jean-Frédéric Chevallier “Un lugar tiene lugar” (2012) en El Sótano n°5 (2012).

8. Para continuar | 10 al 16 de diciembre
– Jean-Luc Nancy, “Urbi et orbi” (2001) en La creación del mundo (2002).
– Rodrigo García,  “Teatro para resistir” (2003) en Coloquio Internacional sobre el gesto Teatral Contemporáneo(2004).

Dirigido a: personas con cierta práctica en la reflexión teórica

Duración: 10 semanas, del 8 de octubre al 16 de diciembre.